Aachen, Germany September 2019: Uber driver holding his smartphone in car. Uber is an American company offering different online transportation services
La conocida Ley Uber (Ley 21.553) dio un giro importante tras ser modificada por el Gobierno, marcando un antes y un después en el funcionamiento de las apps de transporte en Chile.
Originalmente, la normativa imponía exigencias bastante estrictas: los conductores debían contar con licencia profesional clase A2, estar inscritos en un registro nacional y no tener antecedentes penales graves. Además, los vehículos debían cumplir condiciones como una antigüedad máxima de 10 años, cilindrada mínima de 1.4 litros, revisiones técnicas cada seis meses y seguros obligatorios para pasajeros.
Incluso, se contemplaba la implementación de un código QR visible en el parabrisas para validar la información del conductor, junto con multas que podían superar el millón de pesos en caso de incumplimiento.
Pero ahora, el panorama cambia.
Las modificaciones apuntan principalmente a relajar las exigencias sobre los vehículos, eliminando restricciones como la cilindrada mínima y flexibilizando la antigüedad. El objetivo, según autoridades, es evitar que una gran parte de los usuarios vea afectada su movilidad.
Además, se busca ampliar el acceso para nuevos conductores, facilitando su ingreso al sistema y dejando atrás varias de las limitaciones más criticadas del proyecto original.
En simple: más conductores podrán trabajar en apps como Uber, y más usuarios podrán seguir moviéndose sin restricciones.

