La noche del 24 de enero quedó marcada en la historia reciente del rock. En pleno show en Tasmania, Australia, Foo Fighters sorprendió a su público con una noticia que lo cambia todo: el próximo disco ya está grabado.
Entre canciones, bromas y esa conexión directa que lo caracteriza, Dave Grohl soltó la bomba desde el escenario del UTAS Stadium, confirmando que el proceso de grabación terminó hace solo unos días. Un anuncio espontáneo, pero suficiente para desatar la euforia total.

Este será el primer álbum desde But Here We Are (2023), un trabajo profundamente emocional publicado tras la muerte del baterista Taylor Hawkins, donde Grohl incluso asumió partes de la batería como homenaje. Desde entonces, la banda no ha bajado el ritmo y en 2025 ya dejó pistas de esta nueva etapa con “Today’s Song” y “Asking for a Friend”.
Por ahora, el título, tracklist y fecha de lanzamiento siguen bajo llave, según adelantó Rolling Stone. Eso sí, la banda también insinuó un posible regreso a Australia y Nueva Zelanda antes de enero de 2027, lo que abre la puerta a una nueva gira mundial.
El concierto fue sold out, duró casi tres horas y marcó el esperado regreso de Foo Fighters a Australia tras más de una década. Una sola fecha, un solo país… y una noticia gigante.

