Un joven chileno, conocido en redes simplemente como Mati, se ha vuelto viral por su particular forma de ganarse la vida en Japón. Desde hace algunos meses, el santiaguino decidió emprender una experiencia inusual: trabajar como “novio de renta”, un servicio cada vez más popular en el país asiático.
A través de aplicaciones locales como Luxi, Sugar Book y Pato, Mati ofrece citas de compañía a mujeres que buscan compartir una conversación, salir a comer o disfrutar de un paseo con alguien amable y atento.
Acompañar por profesión
Según contó en sus redes, su servicio consiste en acompañar a sus clientas durante una o más horas, cobrando cerca de 12.000 yenes por hora, unos 80 dólares estadounidenses o 80 mil pesos chilenos. La primera hora se paga por adelantado, y en muchos casos según afirma las clientas terminan extendiendo el encuentro.
Aunque reconoce que no domina el japonés, asegura que esto no ha sido un obstáculo. La mayoría de sus clientas lo contactan para practicar inglés, y él aprovecha la oportunidad para mejorar su comunicación intercultural.
Más allá del dinero
El joven comenta que su trabajo no se trata únicamente de un intercambio económico, sino también de ofrecer compañía y empatía. “La mayoría de las personas solo quieren hablar, sentirse escuchadas o salir de la rutina”, explicó.
En Japón, los servicios de compañía sin carácter sexual han ganado terreno en los últimos años, especialmente en grandes ciudades donde la soledad se ha convertido en un fenómeno social.
Mati, con su experiencia, ha logrado captar la atención de usuarios tanto en Japón como en Chile, donde muchos destacan su valentía por atreverse a explorar una cultura tan distinta.
Su historia refleja una curiosa mezcla entre las nuevas formas de conexión humana y las oportunidades que surgen al cruzar fronteras físicas y culturales.

